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16 chicas, 16 formas de pedirle que se case contigo

Muchas veces estamos seguros de que nuestra pareja se casará con nosotros si se lo pedimos, o que después de tantos años no tenemos por qué hacer algo especial para pedirle que pase con nosotros el resto de su vida, oficialmente. Pero lo cierto es que por muchos años y modas que pasen, hay dos cosas que permanecen invariables:

  • La pedida de mano hace sentirse especial a la persona que va dirigida

  • Lo siento chicos, la igualdad en este tema no es lo que debería. Normalmente, os tocará a vosotros este paso (por millones de indirectas que hayas recibido de tu pareja sobre el tema)

Para poder afirmar estos dos puntos, he hecho una “encuesta casera” a través de mi Facebook que a parte de revelarme lo ya dicho, salieron a la luz ideas muy especiales según el tipo de personalidad de cada una de las chicas encuestadas. Casadas, solteras con y sin novio, todas entre 20 y 50 años. Por razones de intimidad, sólo revelaré sus rasgos personales, que además puede que sirva para identificar a grandes rasgos a más chicas (a grandes rasgos, porque “Ella es única”)

A continuación vais a leer la respuesta que  mis sufridas amigas respondieron a “¿Cómo sería tu pedida de mano ideal?”

19 años. Soltera. Soñadora, dulce, indecisa, imaginativa.

Pensaba una vez cuando era inocente
-y lo he sido igual que tú-
Quizás un hombre venga a buscarme.
¡Cuidado con perder el juicio entonces!
Y si es bien educado
y a diario lleva camisa limpia
y sabe a una señorita tratar
entonces diré no, con la cabeza alta
y sentido común (Bertolt Brecht)

Diría sí por la mañana
con ojeras
legañas
despeinada.
Con el pijama arrugado
o sin él.
- ¿Quieres casarte conmigo?
- Despues del desayuno.

22 años. despistada, trabajadora, soñadora, reflexiva y curiosa 

Exactamente no se me ocurre cómo querría que fuera. Tendría que ser los dos solos, nada de hacerlo delante de un montón de gente como si fuera un espectáculo, porque para mí es algo bastante íntimo. Pasaría de ir a un restaurante caro ni nada de eso, mil veces mejor que sea en un lugar que signifique algo para los dos, en plan algún lugar donde solíamos ir mucho, el lugar donde nos conocimos, o algún sitio especial. Y tampoco haría falta ningún gran discurso ni ponerse de rodillas, simplemente con saber que la otra persona está dispuesta a aguantarme indefinidamente y que me dijera que me quiere me valdría. Me gustan las cosas sencillas

22 años. Soltera. Cariñosa, dulce, siempre amable, coqueta.
Mi pedida de mano ideal sería que mi pareja lo tuviera todo planeado al milímetro. Que me llevara a dar un paseo en caballo por la playa al atardecer y que en medio, encontráramos una botella semi enterrada en la arena con un mensaje dentro. Me diría que me bajara y lo abriera, y cuando estuviera leyéndo “¿Quieres casarte conmigo?” al levantar la vista viera un anillo de compromiso. Le diría que sí al momento y al volver del paseo nos estarían esperando unos mariachis y fuegos artificiales. Sería el momento más inolvidable de mi vida.

24 años. Soltera. Cariñosa, impulsiva, ilusionada e incluso a veces un poco ingenua.

Mi pedida ideal tendría que ser sorprendente, que se declarase cuando menos me lo espero, en medio de unos piques de tonteo, en mitad de un cabreo típico mío contra el mundo, como quien te da un beso para dulcemente callarte, jeje, el lugar perfecto para mi es cualquier lugar, no es necesario un paisaje bonito porque lo que importa es lo que implica esa petición…

26 años. Soltera. Tímida, soñadora, con sentido del humor, exigente.
Me pedida ideal sería con un paseo nocturno en un día de verano, de repente me sorprendiera con una cena en la playa los dos solos a la luz de las velas y que en medio de la velada me lo propusiera… ¡No podría decir que no!

26 años. Prometida. Tímida, carácter fuerte, con sentido del humor, constante, terca, cariñosa
Nunca pensé que sería como fue, no sé si es la mejor del mundo sólo sé que fue especial y tengo la suerte de tenerla grabada en vídeo para el resto de la vida. Ese día íbamos a ir a un concierto de una cantante que nos gusta y en el último momento mi novio dice que nos dejan ir a la prueba de sonido (no tenía muchas ganas de ir y estar allí uno hora y media antes pero por complacerle…). Estabamos sentados en las butacas y yo estaba más pendiente del batería de lo que decía la cantante cuando de repente esta dice que alguien tiene algo importante que decir y se levantó Él, subió al escenario resumió nuestra relación y me pidió que subiera (me costó, no lo niego, estaba colorada, sudaba y me temblaban las piernas, tanto que no pude subir hasta pasados unos segundos) me dijo que me quería, se arrodilló y sacó del bolsillo de la cazadora “el anillo” e hizo la pregunta: ¿Quieres casarte conmigo? y yo respondí: la madre que te parió (muy romántica yo) y un sí a coro con la cantante.

26 años. Soltera con pareja. Cariñosa, extrovertida, constante, trabajadora.
Me gustaría que en una situación cotidiana: desayunando, en la ducha, ¡en la cama! me dijera que ya tiene el consentimiento de mis padres y que quiere compartir el resto de sus días conmigo. En mi caso la relación que tienen mi pareja con mis padres es muy buena, por eso para mí sería algo muy especial.


26 años. racional, desconfiada pero cariñosa, comprensiva, perfeccionista, organizada, detallista, exigente.
Mi pedida ideal sería algo que pareciera espontáneo pero que no lo fuera, eso sí, sin mucha elaboración. En un momento íntimo que me diera algo que hubiera preparado para pedírmelo. El escenario ideal es lo que más me importa; podría ser paseando por una ciudad histórica o por un paisaje bonito. Eso sí, donde no hubiera mucha gente, o ninguna.


28 años. Soltera. Dulce, cariñosa, fuerte, decidida.
Un campito, el sol  y una manta de cuadros. Una merienda perfecta de picnic cuando con la puesta de sol, me abraza y me dice al oído que me quiere y que le gustaría pasar el resto de su vida conmigo. Sería perfecto.

28 años.Casada.Comprensiva,alegre,mimosa,impulsiva.
Noche de San Juan,la más mágica del año…noche de fuego,pasión,alegría…
Compartiendo el momento con la gente que más aprecias,esos amigos que están para lo bueno y lo malo,para toda la vida…
Y con él…tu mitad,tu compañero ,el que te complementa,la persona más maravillosa del mundo.
Llega el momento más especial,las 0:00h!!La gente grita de emoción y mira hacia el cielo,los fuegos artificales comienzan!!
Siento que me abrazan por la espalda,es él…Me besa en el cuello y cuando me giro se arrodilla ,tiene entre sus manos un ramo de margaritas,me encantan!!Las cojo emocionada mientras me dice:
¿Quieres casarte conmigo?
Sííííí!!Por supuesto que quiero.La gente aplaude,sonríe,nos mira…
En un año ,esa misma noche estaremos celebrando nuestra boda!!


29 años. Segura de sí misma, fuerte personalidad, organizada y metódica.
Me gustaría que fuera en el momento más “inoportuno” posible, es decir, totalmente fuera de lo común. Poco romántico pero inolvidable por el momento elegido y lo inesperado.

Nota de la editora: chicos, ¡escapad de cualquier momento escatológico o muy poco romántico! tened en cuenta que con poco romántico a lo mejor se refiere a “no demasiado romántico” en lenguaje femenino.


30 años. Soltera con pareja. Despreocupada, divertida, bromista, algo fantasiosa, vergonzosa.
Me gustaría que montara un gran espectáculo, en plan musical y todo el mundo bailara a mi alrededor, con muchas luces. Sería muy, muy divertido que todo esto fuera en la calle. Seguro que pasaría mucha vergüenza pero sería muy gracioso. Ah! mi chico tiene que cantar y bailar, ¡la canción la dejo a su elección!


30 años. Comprometida. Dulce, organizada, muy sociable, sencilla y siempre alegre.
Mi pedida de mano fue perfecta para mí. Nunca la habría soñado mejor. Después de volver de un viaje de dos semanas de América Latina, recogiendo las maletas en la T4 se arrodilló delante de toda la gente que esperaba y me dijo “(nombre) (apellido), ¿Quieres casarte conmigo?” y me enseñó un anillo que llevaba dos semanas guardando, esperando el momento para atreverse a pedírmelo. En el momento en que pude mirar alrededor, vi que se había formado un círculo de gente y en el momento en que dije que sí, toda la gente que había en la sala de recogida de maletas de la T4 rompieron en aplausos. Fue uno de los momentos más especiales de mi vida. Sencillo, inesperado y tremendamente dulce.


36 años. Casada. Apasionada, romántica, soñadora, con carácter, segura de sí misma.
Mi pedida de mano, como diría cualquier mujer a la que le haya sucedido ya, ha sido la más maravillosa. Realmente fue una pedida algo fuera de lo habitual. El hecho fue que sucedió prácticamente al mes de empezar nuestro noviazgo. Aunque yo me considero una persona muy segura de sí misma, el que hoy en día es mi marido es más seguro todavía. Él tenía claro que yo sería su mujer, aunque no cuando. El hecho es que al mes de empezar nuestro noviazgo, me llevó a un mirador desde donde se veía el mar y allí me entregó un paquetito como regalo de nuestro primer mes juntos, mi sorpresa fue que cuando abrí ese paquete me encontré con una alianza y un papel en donde me había escrito y firmado: Yo (nombre) prometo llegar contigo hasta el final. Me dijo que quería casarse conmigo aunque no sabría cuando ni como ni donde. Realmente fue espectacular, íntimo, y muy especial, tanto es así que después de tantos años aún conservo esa nota y me ruborizo cuando recuerdo aquel momento.


44 años. Casada. Cariñosa, paciente, con un gran sentido de la amistad, constante aunque algo despistada
Mi pedida de mano fue muy romántica. Mi marido me envió diez ramos de rosas rojas, preciosísimas, a mi casa. Mi habitación parecía un rosal, yo estaba que no cabía dentro de mí, cuando lo llamé para decirle lo loco que estaba, me dijo que el día todavía no había acabado, que me vendría a buscar después del trabajo y que nos iríamos a cenar al restaurante que más me gustaba. Mientras cenábamos un violín amenizaba nuestra velada, y antes de traernos los postres, el camarero me trajo un plato muy “especial” oculto bajo una brillante tapa, y allí mismo descubrió un precioso anillo. En ese momento  mi marido se arrodilló al lado de la mesa, todos los comensales del restaurante se nos quedaron mirando y me pidió que me casara con él. Fue el día más maravilloso y más dulce que había vivido hasta el momento.

Al final tenemos tantas formas de pedírselo como chicas, y es que no existe la forma perfecta que ya este inventada. Por eso, os dejamos unos consejos que os ayudarán como apunte final:

  • Es importante que sea sorpresa, que tu pareja no sospeche nada.
  • El momento y la fecha es algo de lo que os acordaréis el resto de vuestra vida, es importante tenerlo en cuenta.
  • Intenta averiguar por medio de personas cercanas, gustos, comentarios… qué piensa de las pedidas de mano y qué le puede hacer ilusión.
  • Elige un buen momento, en el que esté relajada, para que disfrute del momento.
  • Lo más importante: sé tú mismo. Es importante que el momento sea de los dos.

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